Santa Cruz de la Sierra en los Siglos XVI y XVII.

Capítulo Tercero.

Orígenes del Mestizaje en Santa Cruz de la Sierra.

 

.II.

Los fundadores de Santa Cruz de la Sierra.

 

La primera pregunta que se plantea el investigador es: ¿quiénes fundaron Santa Cruz de la Sierra en las llanuras de Chiquitos? Vamos a cuentas. La expedición que en febrero de 1558 salió de Asunción con Nufrio de Chaves, se disolvió en la noche de San Juan, es decir el 24 de junio de 1559, y la mayoría retornó a Asunción, quedándose con Chaves y Hernando de Salazar, algo así como cuarenta españoles y algunos centenares de indios. Con esa gente fundó Nueva Asunción a orillas del Guapay el 1ro de agosto de 1559 (15). No se menciona mujeres españolas.

 

Andrés Manso entró a su expedición con ochenta españoles (16), con los cuales enfrentó a Chaves en el Guapay en el lugar de La Barranca; apaciguados momentáneamente los ánimos con el viaje de Chaves y Salazar al Perú, a la vuelta de éstos con provisiones del Virrey en favor de Chaves, toda la gente de Manso pasóse a su contendor, al extremo de apresar a su antiguo jefe y remitirlo al Perú; estos ochenta hombres con los cuales no se menciona acompañantes femeninos, criollos o españoles engrosaron la tropa de Chaves, que llegó así a contar como ciento veinte, y quizá un poco más, con algunos que puedo haber traído de Lima, Potosí o La Plata.

 

Queda pues muy en claro que la gente de Chaves al tiempo de esta fundación, estaba compuesta de 40 hombres de los que le acompañaban desde Asunción, 80 que se le pasaron de Manso, provenientes de la región charquina y algunos más que trajo del Perú. Dueño de la situación, Chaves dividió su gente en la siguiente forma: 30 quedaron en La Barranca con Hernando de Salazar; algunos no enumerados que podríanse calcular en 10 ó 20, envió con «un caudillo en descubrimiento de los itatines, gente comarcana a las fronteras de la tierra rica» (17), y él, Chaves, con ochenta, se adentró en esas tierras y el 26 de febrero de 1561 fundó Santa Cruz de la Sierra.

 

Por tanto, Santa Cruz de la Sierra responde a una fundación del lado del Perú, puesto que dos terceras partes de sus primeros pobladores provenían de aquella conquista y sólo una tercera parte de la gente del Río de la Plata. Sirva este dato para refutar a algunos escritores tanto rioplatenses como paraguayos y hasta peninsulares (18) que pretenden darle origen asunceno a Santa Cruz de la Sierra (19).

 

En ninguno de estos documentos aparecen mujeres que hayan acompañado a los expedicionarios, cosa que, en tratándose de españolas o criollas, así llamadas, nunca se dejaba de mencionar. En cambio, todas estas expediciones eran ayudadas por centenares y hasta millares de indios que viajaban con sus mujeres e hijos, por ser ello un hábito en tales tribus (20). Además, si Santa Cruz de la Sierra se fundó el 26 de febrero de 1561, el 20 de abril, se hacía el reparto de indios entre sus pobladores (21), lo que ya indica grupos indígenas más o menos numerosos que, amigos o sometidos, se entregaban a estos españoles, quienes, pese a todas las pragmáticas reales, los empleaban en servicios personales (22), y el primero y más urgente tenía que ser el proveerles de mancebas, cual se hacía en el Perú, en Asunción y en toda la América. Ya consta que todos los hijos de Irala los hubo en sus propias criadas y hasta en las ajenas.

 

Los primeros nativos de Santa Cruz de la Sierra, fueron, pues, frutos del mestizaje entre la gente de Chaves y Manso que la poblaron y las indias del lugar o las que ya los acompañaban de antiguo.

 

Esto es de una evidencia patente y por lo mismo, fundar linajes de pureza hispánica a base de tales entronques, no pasa de ser pueril pretensión. Rene-Moreno, al referirse a su paisano Nicomedes Antelo, el famoso científico que vivió la mayor parte de su vida y murió en Buenos Aires en la segunda mitad del siglo pasado, dice que «tenía un orgullo impreso en su frente calva, el único que le conocí, orgullo propio de un naturalista darwiniano: ser descendiente por línea de las hembras y por línea de los machos, de las barraganas y soldados españoles que fundaron Santa Cruz de la Sierra» (23). Ya consta que no hubo las tales barraganas españolas sino Indias aborígenes de sangre ardiente y cuerpos esculturales.

 

En febrero de 1564, Nufrio de Chaves fue a Asunción por última vez a recoger su familia y trasladarla a Santa Cruz de la Sierra; su esposa doña Elvira de Mendoza y Manrique de Lara, posiblemente era la única o una de las muy pocas que en Asunción tenía pura sangre europea, por ser hija de padre y madre españoles (24), pero como sus hijos murieron sin descendencia, su aporte de sangre a la sociabilidad cruceña no puede ser tomado en cuenta. Con Chaves se vinieron al Perú por Santa Cruz de la Sierra, algo así como doscientas cincuenta personas, de las cuales, alrededor de cincuenta, eran capitanes y vecinos con sus mujeres e hijos y las doscientas restantes, soldados. Entre los primeros, hallábase, retornando a Santa Cruz uno de los primeros regidores de su cabildo, Juan de Garay, compañero de Manso y Chaves y después fundador de Buenos Aires; iba con él su esposa Isabel Becerra.

 

Esta gente detúvose en Santa Cruz, y se pasaron a Charcas y después retornaron a Asunción, quedáronse muchos allí definitivamente. El aporte femenino que trajo esta gente no era muy grande, ya que se trataba sólo de cincuenta familias que procedentes de Asunción, eran en su totalidad mestizas, por más de ostentar títulos y orgullos peninsulares. No hay que olvidar que los capitanes españoles no tenían ningún escrúpulo en casarse con estas mestizas, de una manera general, y máxime si ello les traía provecho y vinculaciones poderosas. Irala en vida casó a tres de sus hijas, una de ellas con el capitán Francisco Ortiz de Vergara. La hija que Juan Ortiz de Zárate tuvo en la palla Leonor Yupanqui, que se decía de la estirpe real de los incas, y que se llamó Juana de Zárate, se casó nada menos que con un oidor de Charcas, Juan Torres de Vera y Aragón, quien hubo de disputarla a muchos encopetados que la pretendían y todo en mil incidencias dramáticas (25).

 

En cuanto a los doscientos soldados, que así se sumaban a los ochenta que fundaron Santa Cruz, forzosamente -a falta de españolas o criollas-, tenían que procrear en indias del lugar, y ello debió hacerse en forma intensa durante el año de ociosa permanencia que tuvieron allí en 1567. Si tenemos en cuenta que la mayoría de esas tribus eran de la nación chiquita, cuya hembra es «voluptuosa e insaciable, el clima un excitante afrodisíaco muy enérgico» (26), podemos formarnos una idea de la vida libidinosa que llevaba esa soldadesca que por cierto no se distinguía por su pudibundez ni por sus escrúpulos en tal orden. Hombres de rústica condición los más, en toda la fuerza juvenil y sin los frenos que siglos de prejuicios y tabú sexual imponían en el viejo mundo, en éste de reciente descubrimiento y tierra de conquista, desbordábanse todos los apetitos de esos hombres (27).

 

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(15)

Nufrio de Chaves y Hernando Salazar. «Memoria y resolución de los casos y cosas sucedidos en la tierra desde la gobernación de Juan de Ayolas que sea en gloria (1559)» A G I., 72-5-9. Véase Blas Garay, Colección de documentos relativos a la Historia de América y particularmente a la Historia del Paraguay, Asunción, 1899, Vol. I. único, 292.

(16)

Noticia y relación que a S.M. hace la ciudad de la Plata su sitio, términos y comarcas (1561)». Blas Garay. Colección, etc., citada, 350.

(17)

«Relación de los casos en que el capitán Nufrio de Chaves  a servido a Su Majestad desde año de Quinientos cuarenta». A G I., 1-4-16/21. Garay. Colección, 399.

(18)

Juan López de Velasco, Geografía y descripción universal de las Indias (1571-1574), Madrid, 1894; 506. Antonio Vázquez de Espinosa. Compendio y descripción de las Indias Occidentales (1629); Washington, 1948; 600.

(19)

Enrique Finot defiende la tesis de la raigambre peruana, véase Historia de la conquista del Oriente boliviano, Buenos Aires, 1939; 67.

(20)

Pedro Hernández. «Relación», etc., citada, en Cabeza de Vaca. Naufragios, etc., Vol., II, 238.

(21)

Ricardo Mujía. Bolivia-Paraguay. La Paz, 1914. Anexos, Vol. I, 78.

(22)

«Pedir que se les haga merced atento que la calidad de la tierra tiene por el presente tan pocos aprovechamientos se sirvan los vecinos personalmente de los indios de sus encomiendas por tiempo de veinte años».Capítulos de instrucción del Cabildo de Santa Cruz de la Sierra presentados por Alonso de Herrera, Los Reyes, 22 de septiembre de 1561. A G I., 70-4-16. R. Mujía, Bolivia-Paraguay, citado, Anexos, Vol. I, 77, «Lo que más hacen en servicio personal». «Declaración de Cristóbal de Saavedra procurador general de la gobernación de Santa Cruz de la Sierra, El Cuzco, 27 de septiembre de 1571», A G I., 74-4-10. Garay, Colección, 578.

(23)

Bolivia y Argentina. Notas biográficas y bibliográficas, Santiago, 1901; 164.

(24)

Francisco de Mendoza «había matado a su primera mujer en España por sospecha de infidelidad conyugal. Contrajo segundas nupcias con doña Maria Angulo, hija del noble caballero Juan Manrique». Cecilio Baez. Historia colonial del Paraguay y río de La Plata, Asunción, 1926; 33. Francisco de Mendoza y María Angulo fueron los padres de doña Elvira, esposa de Nufrio de Chaves. Francisco de Mendoza murió ajusticiado en Asunción, e igual cosa su hijo Diego en Potosí.

(25)

Paul Groussac. Mendoza y Garay, Buenos Aires, 1916; 301-423.

(26)

René-Moreno. Catálogo del archivo de Mojos y Chiquitos, Santiago, 1888; 587.

(27)

«¿A qué clase social pertenecen los conquistadores? Pertenecen a las clases humildes, al pueblo... El español cruzóse con el árabe en Europa y con el indio en América. Al cruce con el indio lo predispuso ya el haber convivido y el haberse cruzado con el árabe. La sensualidad satisfecha con indias da origen a la raza mestiza». Rufino Blanco-Fombona, El conquistador español del siglo XVI. Ensayo de interpretación, Madrid, 1921, 195 y 266, passim.